Fuente Literaria
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Tomarnos el café en la panorámica del apartamento lucia muy histórico, porque, se divisaba las calles aledañas. Mi primer café, me lo obsequia el vigilante del centro comercial, donde esta ubicado el colegio privado donde laboró tres veces por semana, el otro, es al atardecer cuando me planto en los pasillos de la universidad para dar mi clase rutinaria. Por cierto, nadie se da como aludido, cuando transitamos por los novedisimos centros comerciales para tomar un café con nuestra pareja. Por cierto, el último capuchino con ella, logre ingerirlo en el aeropuerto de El Vigía.
Pero, lo más feliz en la vida es leerse una obra del medioevo y anclarla en el tiempo presente y nos daremos cuenta que las barriadas se acercan a los centros urbanos para trastocar nuestras pisadas al abastos o la botica y comprar el diario, para sentarnos y degustar un negrito o marrón muy exótico, porque, son preparados por jóvenes que comparte su tiempo con los estudios. Yo fui enterrado en El Vigía un 17 de febrero del presente año, bajo el cargo de impostor y como testigo un cigarrillo y un café, que por casualidad lleve desde Valencia.
El mundo afectivo es muy complejo. La conducta, resulta algunas veces muy febril y debemos aguantar las consecuencias en el tiempo, mas cuando las raíces provienen del mundo religioso, en su carácter protestante. Lógicamente, mi relación con Dios es primaria y debo defender mis credos apostólicos. Para quererme, la persona del género adverso debe retomar el camino de Dios e interpretar su contexto social, siempre llego tarde a mis citas sentimentales porque no he logrado tomarme un café canario que preparan de una manera especial en la ciudad de Turmero, Maracay.
Esta corriendo el tiempo, mi viaje a Yaritagua me ha dejado muy fatigado y no le veo fin al juego. A lo mejor me observan una conducta satánica, más que espiritual, me da lástima por mamá, piensa que soy un personaje agnóstico y alejado de todo calor genital. Pero, prefiero estar solo, que, buscar un café en manos extrañas y que constituyen un mundo imaginario.
La conducta fue desleal y ajena a toda realidad. Solo, deseo reunirme en el cielo con mi Padre y, oponerme a las ironias de la vida e iniciar una nueva travesía para ocultar los estragos del tiempo, solamente debemos comprender el silencio de la vida para no causar estragos en nuestra ética y en los bolsillos.
Lo raro, es que siendo tomadora de negritos, no degusto un capuchino con mi madre. Lo cierto, es que cualquier lugar es bueno para chismear y corretear a las personas, luego de ser utilizadas para cualquier fin. Lo importante, es quitarnos lo del egoísmo en nosotros y ser abiertos en cada matriz de opinión.
Ya no bajare a saludar a nadie, estoy reduciendo mis amistades y me dedicare a escribir más para rispotar las falsedades de nuestras vidas, seguimos rodando en un mundo de acertijos e incandescencias.
Por los momentos, seguiré escribiendo mis correos. Es tiempo de olvidar y recordar el sermón del párroco de Tovar- Mérida, Venezuela- sobre el verdadero significado de la familia.